Tenía pendiente dedicar entrada al EP Otras Alas de la navarra Natalia Lacunza. Y hoy va a ser el día. La razón por la que he tardado tanto es porque no sabía muy bien cómo enfocar la entrada... o sí que lo sabía, pero no quería verlo. Ya que se trata de una despedida en toda regla. Me ayuda a despedirme de alguien que en realidad nunca llegó a estar.
Es curioso el mundo de los sentimientos. Cómo nos hacen pensar en exceso en quien no piensa tanto en nosotros. “Nada”. Eso es lo que hay y lo que siempre hubo. Pero con mi manía de pensar en exceso en las cosas, no vi "el veneno de tarántula”, y la "curiosidad" me hizo acercarme demasiado.
Estiré tanto la cuerda inexistente, que el frío quemó a esta gata negra a la que aunque "te alegras de ver", no es suficiente...
Y cuesta darse cuenta de que no "compartes mi mitad", pero ya es hora de empezar a buscar "Otras Alas", las mías, las que no necesitan de nadie más. Porque “no te veo”. Y no te veo porque no quieres verme, y aunque me ha costado más tiempo del necesario admitirlo... creo que ya no lo necesito.
Olivia es una canción curiosa. La navarra la bautizó con el nombre que podría haber sido su alter ego, y relata cómo la gustaría ser y no es en realidad. En mi caso, me recuerda a un cúmulo de cicatrices vividas, y con las que a pesar de todo, se sigue hacía delante.
Este EP se cierra con una Nana Triste, porque aunque sean necesarias para respirar, para avanzar, todas las despedidas, sin excepción, son tristes.
lunes, 6 de enero de 2020
domingo, 22 de diciembre de 2019
Recuperando viejas costumbres
Hace poco leía a una amiga que decía que sentaba bien recuperar viejas costumbres, y hoy he corroborado que es verdad. Aunque aún tengo pendiente recuperar la escritura y tener mucho más actualizado este bog, hoy he recuperado una vieja costumbre: realizar la felicitación navideña enredando un poquito con el Photoshop. Hacía unos cuantos años que no lo hacía, y este ha sido el resultado.
A pesar de que la Navidad no es la época que más me gusta del año, porque echo mucho de menos (los doce meses) a dos personas en concreto, admito que sí me gusta recibir mensajitos de amigos y familiares. Espero que paséis unas buenas fiestas navideñas y que el 2020 sea mucho mejor que el año que está finalizando.
One More Sleep - Leona Lewis
One More Sleep - Leona Lewis
lunes, 25 de noviembre de 2019
¡Queremos tíos buenos!
El lema que la Diputación Foral de Bizkaia ha elegido este año en el Día Internacional contra la Violencia hacia las mujeres me ha encantado: "¡Queremos tíos buenos!"
Y añade que "los tíos buenos respetan, valoran, apoyan, comparten, reconocen, no controlan, no humillan, no insultan, no agreden, no matan"
Poco más se puede añadir. Un mensaje directo, claro y cierto. Los tíos que nos gustan no tienen por qué estar buenos (eso ya va a gusto de cada cual), pero sí tienen que serlo si queremos erradicar la violencia machista.
Y aunque algunos partidos políticos la quieran cambiar el nombre, el significado y la importancia, la violencia machista existe y no se puede negar que, por desgracia, hay muchos hombres que asesinan a las mujeres solo por el hecho de serlo, porque se creen superiores y porque las sienten de su posesión. Por eso, los mensajes como el de esta campaña son tan necesarios y no solo cada 25 de noviembre, sino los 365 días del año.
La puerta violeta - Rozalén
Y añade que "los tíos buenos respetan, valoran, apoyan, comparten, reconocen, no controlan, no humillan, no insultan, no agreden, no matan"
Y aunque algunos partidos políticos la quieran cambiar el nombre, el significado y la importancia, la violencia machista existe y no se puede negar que, por desgracia, hay muchos hombres que asesinan a las mujeres solo por el hecho de serlo, porque se creen superiores y porque las sienten de su posesión. Por eso, los mensajes como el de esta campaña son tan necesarios y no solo cada 25 de noviembre, sino los 365 días del año.
La puerta violeta - Rozalén
40
With A Little Help Of My Friends es una
canción que tiene su versión más famosa en la voz de Joe Cocker.
Sin embargo, esa no será la que cuelgue al final del post. Con el
permiso del cantante inglés, yo me voy a decantar por la que el
grupo Bon Jovi realizó allá por el año 1992. En esa época , y
aunque suene difícil de creer, yo aún no los había descubierto.
Pero hoy me sirve para agradecer a mis amigos una fiesta de
cumpleaños impresionante. Sois los mejores.
domingo, 24 de noviembre de 2019
Cumpleaños musical
El pasado 15 de noviembre, la cantante Marta Soto cumplió 23 años y lo celebró dando un concierto en la sala Stage Live de Bilbao. Un día antes, servidora cumplió unos poquitos más (40) y mi auto regalo fue una entrada para poder verla en directo. Además, para verlo como a mi me gusta: de pie y lo más cerca posible del escenario. Yo creo que una segunda fila, no estuvo nada mal.A las 9 de la noche salió al escenario Daniel Ruiz, productor de la artista onubense y encargado de tocar tanto el piano como la guitarra acústica. Comenzó a tocar los acordes del tema “Nos hace falta valor”, y a continuación salió Marta Soto, que no pudo evitar la cara de sorpresa al ver el regalo que la habían preparado los asistentes a la sala: las manos en alto sosteniendo carteles en los que se podía leer “Sigamos celebrando muchos años más”. Seguidamente, se colgó una guitarra y comenzó a cantar el tema.
Continuó con las canciones “Qué curiosidad” y “Miénteme a la cara”. Agradeció el cariño recibido hace un año, y el que se estaba encontrando esa noche. En todo momento mantuvo una sonrisa en la cara y muchísima interacción con el público. Presentó el tema “Coge mi voz”, y siguió con la canción “Tantos bailes”. A continuación, se quedó sola en el escenario y se dirigió al piano. Y ahí, aún siendo ella la cumpleañera, nos hizo el primer regalo de la noche. Tocando ella el piano, sin ningún acompañamiento más, cantó el tema “No soy yo”, del que dijo que solo lo había cantado dos veces en público. Un tema intimista y precioso.
Nuestra réplica fue cantarla el “Zorionak zuri” (cumpleaños feliz en Euskera) y ella respondió con un Happy Birthday en inglés y, a continuación, guitarra colgada al cuello, nos presentó uno de los temas nuevos que está preparando: “Hoy en el metro”.
“Me contradigo” fue la siguiente canción, a la que siguió “Entre otros cien”. Al terminarla, dijo que la gustaría volver a cantar un poquito de este mismo tema y que la acompañáramos para poder dejar recuerdo del momento en Instagram. Por supuesto, los asistentes aceptaron la propuesta y la de Huelva cumplió su palabra.
La reivindicación “que viva el amor libre” sirvió para introducir el tema que da nombre al disco y a la gira, “Míranos”. Terminada esta, presentó a su equipo, comenzando por la persona que la acompañaba en el escenario, el productor gaditano Daniel Ruiz. Y anunció la última canción del concierto. Al ver la pena exclamada por los y las asistentes reveló que muy probablemente no lo fuera. Cantó “Ya lo sabes” tanto con música como sin ella y hasta un trocito sin micrófono, demostrando la espectacular voz que tiene esta mujer.
Como todo concierto que se precie, tanto el músico-productor como la cantante abandonaron el escenario, y el público pidió los bises de rigor, que fueron pronto atendidos con la vuelta al escenario de los dos. Marta Soto comenzó a cantar el tema de Alejandro Sanz “A que no me dejas” llevándoselo a su terreno y aplacando las ansias de más música en la sala. El siguiente bis fue una petición del público. Un chico de la primera fila solicitó un tema compuesto por ella, pero que no canta habitualmente, ya que es Malú quien lo tiene en su repertorio. Admitiendo que era algo totalmente improvisado, preguntó a Ruiz si se acordaba de los acordes y comenzó a cantar “Oye”.
Ahora sí que sí terminaba esta velada en el Stage Live. “Quiero verte”, una de las canciones más solicitadas y esperadas, puso broche final a este concierto. Debo admitir que eché en falta “Por si regresas”, uno de los temas del disco, pero también que si ya me gustaba cómo canta esta onubense, ahora me gusta mucho más. Tal vez fuera porque hacía tiempo que no iba a un concierto tan anhelado, pero pocas veces he visto tanta interactuación con los y las asistentes. Algo que, al menos yo, agradezco muchísimo; y, para mi fue un excelente regalo de cumpleaños.
domingo, 12 de mayo de 2019
domingo, 6 de enero de 2019
Vivir
Empieza un nuevo año, después de uno bastante intenso. Uno en el que no he pasado por el blog, aunque debo confesar que he tenido varios intentos. Creo que es porque no sé cómo contar sin contar expresamente todo lo que he vivido desde que escribí mi última entrada. Supongo que puede que haya llegado el momento de saltarme mis propias reglas.
Como se deducía por mi última entrada y sobre todo, por la elección de la canción y del día de publicación, hacía escasos días que me habían diagnosticado una enfermedad un tanto preocupante. El día Internacional de cáncer de mama, mi oncóloga solicitaba opinión a otra colega sobre si debían hacerme alguna prueba más. Esta segunda especialista, casualidades de la vida, fue la que me llevó durante todo el proceso de quimioterapia y aún me sigue llevando junto con otro oncólogo.
Después de ocho sesiones de quimioterapia, la resonancia reveló una excelente noticia: Había habido una remisión completa. Sin embargo, debido al tipo de tumor que era, no me libré de una mastectomía radical y varias sesiones de radioterapia. Y como bien apuntó mi oncóloga: “porque no tenemos más cosas”.
Debo admitir que afrontar la mastectomía no fue tan duro porque tuve siete meses para asimilarla y que la radioterapia, al no esperarla, me “dolió” un poquito más. Pero también fue bastante llevadera, la verdad. Al menos en mi caso.
Lo que sí que es verdad es que pasar por esta enfermedad te hace dar un vuelco a la cabeza bastante importante. Algo te hace un “clic” y sientes muchas cosas de diferente manera. Creo que por eso me gusta tanto la canción que canta Rozalén junto con Estopa. Me identifico prácticamente con toda la letra y, a diferencia de otras escritas para la misma causa, consigue sacarme una sonrisa. Algo que ahora procuro hacer más que antes.
Vivir – Rozalén y Estopa
Así que, como regalo de Reyes me quedo con esta segunda oportunidad que se me está dando, VIVIR y seguir disfrutando de todas las personas que me han apoyado desde el minuto cero. Mil gracias.
Como se deducía por mi última entrada y sobre todo, por la elección de la canción y del día de publicación, hacía escasos días que me habían diagnosticado una enfermedad un tanto preocupante. El día Internacional de cáncer de mama, mi oncóloga solicitaba opinión a otra colega sobre si debían hacerme alguna prueba más. Esta segunda especialista, casualidades de la vida, fue la que me llevó durante todo el proceso de quimioterapia y aún me sigue llevando junto con otro oncólogo.
Después de ocho sesiones de quimioterapia, la resonancia reveló una excelente noticia: Había habido una remisión completa. Sin embargo, debido al tipo de tumor que era, no me libré de una mastectomía radical y varias sesiones de radioterapia. Y como bien apuntó mi oncóloga: “porque no tenemos más cosas”.
Debo admitir que afrontar la mastectomía no fue tan duro porque tuve siete meses para asimilarla y que la radioterapia, al no esperarla, me “dolió” un poquito más. Pero también fue bastante llevadera, la verdad. Al menos en mi caso.
Lo que sí que es verdad es que pasar por esta enfermedad te hace dar un vuelco a la cabeza bastante importante. Algo te hace un “clic” y sientes muchas cosas de diferente manera. Creo que por eso me gusta tanto la canción que canta Rozalén junto con Estopa. Me identifico prácticamente con toda la letra y, a diferencia de otras escritas para la misma causa, consigue sacarme una sonrisa. Algo que ahora procuro hacer más que antes.
Vivir – Rozalén y Estopa
Así que, como regalo de Reyes me quedo con esta segunda oportunidad que se me está dando, VIVIR y seguir disfrutando de todas las personas que me han apoyado desde el minuto cero. Mil gracias.
jueves, 19 de octubre de 2017
Un pasito más
No hay nada como que te toque una enfermedad de cerca, para
empezar a conocer información sobre ella. Después del “bofetón” inicial y el
correspondiente “bajón”, desde mi punto de vista, no quedan más que dos opciones:
o lamentarse o seguir hacía delante. Yo he decido optar por la segunda opción.
Soy consciente de que tendré mis días malos, soy humana…. Pero intentaré dar “un
pasito más”, como dice Manuel Carrasco en su canción “Mujer de las mil batallas”.
Para empezar, como he dicho al principio de la entrada, he
comenzado buscando información más bien trivial, pero me ha servido para
enterarme de datos que me pueden ayudar en este intervalo de tiempo. Y lo bueno
es que viendo o leyendo casos como el mío, ayuda a avanzar, porque veo que
a pesar del tratamiento (duro), la actitud es primordial. Y ya no sé si soy
fuerte o si en esta vida me ha tocado serlo… Pero procurare seguir siéndolo.
Hoy leyendo el blog de Begoña Beristain, he descubierto un
calificativo que desconocía, y me ha gustado mucho. Tanto, que me lo voy a
aplicar. En su entrada de hoy, con motivo del día mundial contra el cáncer de
mama, esta periodista dedica su post a las “mujeres corcho”, y explica que
estas mujeres, según cuenta la escritora Teresa Viejo en su libro “Animales
domésticos”, son aquellas que siempre salen a flote.
Hace muy poquito que lo sé, y cada día que pasa es uno en el
que aprendo cosas. Reconozco que algunas informaciones asustan. Por suerte,
muchas son suposiciones, pero está bien saberlas. De momento, debo confesar que
aunque estoy un poquito más tranquila que el primer día, el miedo y la
incertidumbre están ahí. Pero tengo suerte. Como dice Manuel Carrasco en la
canción que os comentaba, no estoy sola. Tengo familia y amistades que me han
apoyado desde el minuto cero. Llamadas, mensajes, respeto de silencios, oídos que
escuchan, hombros que soportan lágrimas, abrazos… Todo eso y dos ángeles me dan
fuerzas para seguir y luchar. Puede que ahora no os lo esté agradeciendo lo
suficiente, pero que sepáis que estoy muy agradecida por haberme topado con
vosotros/as y por disfrutaros.
Como me dice una amiga, “vas de traba en traba y siempre
sales airosa, esta no va a ser una excepción”. Voy a hacerla caso. Sé que me va
a costar a veces, pero por intentarlo no va a quedar. Tengo ganas de empezar
con lo duro, tengo ganas de acabar. Pero aún me faltan unos meses por delante.
Y la música siempre me ha ayudado, así que, a esta entrada no le podía faltar
su canción. La elegida es “Mujer de las mil batallas”.
domingo, 24 de septiembre de 2017
Lo bueno se suele hacer esperar
Hay conciertos que se hacen esperar y, en ocasiones, la crónica del mismo, también. Eso es lo que me ha ocurrido a mí con un concierto de Rosana. Llevaba mucho tiempo queriendo ver a esta artista canaria, pero entre unas cosas y otras, nunca me era posible. Sin embargo, este año tuve la oportunidad y, además, ni siquiera tuve que desplazarme mucho para verla cantar, ya que actuó en las fiestas de mi municipio. Pero, entre unas cosas y otras, también, me ha sido imposible sentarme tranquila a poder escribir un texto sobre este concierto.
El pasado martes 18 de julio, Rosana Arbelo se pasó por primera vez por Santurtzi, para
presentarnos su último trabajo discográfico
“En la memoria de la piel” y, de paso, hacer un pequeño recorrido por su
carrera discográfica. Antes de comenzar la actuación, probó un poquito todos
los instrumentos que la acompañarían en el concierto. La primera canción fue “No
habrá dios” y la segunda “Tu cruz por la cara”. Pero sin duda, la tercera
canción hizo que la gente que se acercó al recinto en el que se instaló el escenario
se animara a acompañar a la cantante con
letra de “Sin miedo”. Si no me
falla la memoria, fue al finalizar este tema, cuando Rosana aprovechó a
presentarse y animar aún más a los asistentes.
“No olvidarme de olvidar”, “Soñaré” y “Hoy” fueron las
siguientes canciones que se escucharon, acompañadas en todo momento de mensajes
que transmitían positividad al 100% en las pantallas del escenario. “Silencio”,
“Todo es empezar” y “Llegaremos a tiempo”, cedieron el paso a otros tres temas
del último disco: “El cielo que me das”, “Con una hora menos” y la homónima, “En
la memoria de la piel”.
Se acercaba el final del concierto, y la cantante canaria
amenazaba con terminar, pero nos tenía alguna que otra sorpresa preparada. El tema “Con viento a favor” nos animaba a atrevernos a vivir esta vida
con alegría, y la balada “Si tú no estás” nos transportó a su presentación
musical, con el disco “Lunas rotas”. En este primer disco también estaba el
tema “A fuego lento” y fue el que dio
paso a un popurrí que la artista decidió cantar bajada del escenario, entre la
gente que la estaba viendo en las primeras filas. Un gesto con el que si a estas
alturas del concierto, ya tenía conseguida la atención del público, terminó por
meterse a todos los asistentes en el bolsillo (al menos ese fue mi caso). Ahí,
rodeada de gente, cantó un trocito de los temas “Contigo” y “El talismán”, para
retomar la canción “A fuego lento” y cerrar el medley, y el concierto,
aparentemente. ¡Casi se me olvida! No se la olvidó donde estaba cantando, y también
cantó un trocito de la canción santurzana por excelencia “Desde Santurce a
Bilbao”.
No, aún quedaba concierto. Por suerte, hicieron caso a los “beste
bat” que los y las que estábamos allí gritábamos. Salieron, agradecieron y
retomaron canciones. “Pa’ti no estoy” y “Mañana” sí que sí, pusieron broche a
un concierto que, como he dicho al principio de esta entrada, llevaba mucho
tiempo queriendo disfrutar. Y, a pesar de de que eché en falta alguna que otra
canción en particular (dos, para ser sincera), espero poder volver a cantar y
bailar en un concierto de Rosana Arbelo, porque
no me defraudó para nada. Alegría, simpatía y positividad es lo que se
respiró esa noche de fiestas de El Carmen.
lunes, 12 de junio de 2017
Espectáculo y reconciliación
Foto: Luis Ángel Gómez (El Correo Digital)
Noche de espectáculo, bailoteo, canciones y reconciliación. Sí, anoche servidora se reconcilió con Ricky Martín después de 19 años. Y es que allá por el año 1998, el cantante boricua y yo tuvimos un pequeño “encontronazo”, al tener que “sufrir” una de sus canciones hasta la saciedad en un examen de la carrera. Pero ayer, el artista de Puerto Rico llegó al Bilbao Exhibition Center (BEC) con muchas ganas de fiesta y de hacer un concierto fin de gira a la altura de los anteriores. Y lo consiguió.
Las puertas se abrieron a las 18:30 y a eso de las 20:00, la cola para acceder al Bizkaia Arena era aún considerable. En este último concierto no pudimos escuchar al grupo juvenil CNCO cantando su Reggeaton lento, pero Ricky Martin compensó la ausencia de teloneros, la espera y su pequeño retraso con creces. Ataviado de traje negro y camisa blanca dio el pistoletazo de salida con el tema “Mr. Put It Down”. No se echó mucho en falta a Pitbul viendo el elenco de músicos, bailarines y bailarinas que acompañaban a Martin en su coreografía. “This Is Good”, “Drop it On Me” y “Shake Your Boom-Boom”, en el que intercaló algún que otro “mueve tu culo” continuaron el inicio de un set list que inauguraba saltos, manos arriba, movimientos de cadera y todo lo que cada uno y una quisiera mover a las órdenes del cantante.
Las voces de los asistentes se escucharon bastante más con el primer tema en español de la noche: Adrenalina. Y se calmaron un poquito los ánimos, pero no las ganas de de fiesta, con la primera balada del espectáculo: “Tal vez”. “Livin’ La Vida Loca” volvió a poner en pie a la grada y a mover y hacer bailar a los que le veían en pista, y lo mismo sucedió con “It’s Alright”. El atuendo escogido para esta canción causó sorpresa, ya que, Ricky Martin salió al escenario ataviado con una falda escocesa negra.
Al término de la canción, el puertorriqueño volvió a desaparecer unos instantes, y las pantallas enormes situadas a ambos lados del escenario mostraron imágenes de la fundación Ricky Martin, que denuncia la trata humana y se centra en la defensa de los derechos humanos en la infancia y la juventud. El tema elegido para ambientar estas imágenes fue “Asignatura pendiente”. “Tu recuerdo” fue la siguiente canción interpretada y muy coreada por el público. Antes de empezar a entonar el siguiente tema, el cantante solicitó la ayuda de los asistentes por si “se le olvidaba la letra”, y las casi 10.000 personas allí reunidas no tuvieron ningún problema en ayudarle a cantar “Te extraño, te olvido, te amo”. “Vuelve” puso fin a las baladas por un rato.
Tocaba cambio de tercio y, a pesar de que Maluma no le acompañaba, no creo que Ricky Martin se sintiera muy solo cantando “Vente P’acá”. “Adiós” fue la siguiente canción, y a su fin comenzó un popurrí de ritmos latinos, que a pesar de sus años, seguían muy presentes en la memoria del público: “Lola Lola”, “María”, “La bomba” y “Por arriba, por abajo”. Esta última canción le dio pie a hacer un juego y separar a los asistentes en dos, para bailar sin vergüenzas. Y, además, anunció como último tema de la noche.
Pero las luces seguían apagadas, lo que hacía sospechar un bis, por lo menos. Así fue. Vestido de blanco, salió al escenario a marcarse un nuevo baile al son del tema “Pégate” y seguir el ritmo al elenco de coreografía con el tema “La Copa de la Vida” (canción de la discordia en mi etapa universitaria). Prueba de fuego superada. Entonar estrofas y estribillo sin ningún tipo de acritud reveló que estoy otra vez preparada para volver a mis orígenes musicales (al menos durante cerca de hora y 40 minutos), y disfrutar de un concierto que el cantante boricua puso fin con el tema reggeatonero “La mordidita”; agradeciendo, cómo no, la asistencia.
Humo y confeti envolvieron las primeras filas de los que seguían el show desde la pista, y taparon las varias banderas que algunos asistentes sostenían. Ahora sí. Las luces se encendieron, los músicos dejaron sus puestos y se acercaron al escenario a saludar y lanzar las baquetas a la pista. Seguía sonando Ricky Martin, pero esta vez no era en directo. A ritmo de “Vente P’acá”, y aún con el ritmo en el cuerpo después de tanto baile, comenzamos a salir del Bizkaia Arena.
Foto: Mía
jueves, 1 de septiembre de 2016
Canción dedicada a Santurtzi
Hace mucho que no le que no le dedico entrada a los conciertos de las fiestas de mi pueblo. Supongo que porque aunque siempre he presumido de vivir en la localidad que cuenta con las mejores fiestas de toda la margen izquierda de Bizkaia, tengo que reconocer que, últimamente, no todos los conciertos que vienen desde hace un tiempo me atraen especialmente. Eso sí, no soy de las personas que dicen que son malos... porque no lo son. Simplemente, creo que ya entran a colación los gustos de cada cual.
Este año, sí que había un concierto que me habría gustado ver y que, sin embargo, por tener que madrugar para ir a trabajar y por no tener la garganta al 100%, no pude asistir. Se trataba del concierto de Manuel Carrasco, el pasado día 14 de julio. No puedo decir que sea seguidora de este cantautor que salió de la cantera de Operación Triunfo, pero sus canciones me gustan. No sé muy bien el motivo. Me pasa algo parecido con India Martínez. Supongo que es cuestión de que las canciones llegan o no llegan, gustan o no gustan, y yo creo que no está escrito en ningún sitio que a una persona le tenga que gustar solo un tipo determinado de música. Qué se le va hacer, una sigue siendo bonjovera hasta la médula aunque escuche otros sonidos musicales. Pero he considerado que Carrasco se merecía mención especial en este blog, porque en su concierto en esta localidad marinera tuvo un detalle muy bonito: cantarla.
Este cantante onubense se curró una canción dedicada a Santurtzi en la que nombraba costumbres, personajes, calles, barrios, símbolos y lugares de la zona. Y aunque trasteando por Youtube he descubierto (aunque ya lo sospechaba) que es algo que está haciendo en cada ciudad a la que va, me sigue pareciendo un regalo muy bonito. Porque desde mi punto de vista, para poder escribirla ha tenido que hacer una mínima labor de investigación y creo que es de agradecer el tiempo invertido. Así que, aunque con algo de retraso, yo le agradezco el gesto desde este humilde blog. Y debo admitir que esta canción incrementó mi pena de no poder asistir al concierto.
Este año, sí que había un concierto que me habría gustado ver y que, sin embargo, por tener que madrugar para ir a trabajar y por no tener la garganta al 100%, no pude asistir. Se trataba del concierto de Manuel Carrasco, el pasado día 14 de julio. No puedo decir que sea seguidora de este cantautor que salió de la cantera de Operación Triunfo, pero sus canciones me gustan. No sé muy bien el motivo. Me pasa algo parecido con India Martínez. Supongo que es cuestión de que las canciones llegan o no llegan, gustan o no gustan, y yo creo que no está escrito en ningún sitio que a una persona le tenga que gustar solo un tipo determinado de música. Qué se le va hacer, una sigue siendo bonjovera hasta la médula aunque escuche otros sonidos musicales. Pero he considerado que Carrasco se merecía mención especial en este blog, porque en su concierto en esta localidad marinera tuvo un detalle muy bonito: cantarla.
Este cantante onubense se curró una canción dedicada a Santurtzi en la que nombraba costumbres, personajes, calles, barrios, símbolos y lugares de la zona. Y aunque trasteando por Youtube he descubierto (aunque ya lo sospechaba) que es algo que está haciendo en cada ciudad a la que va, me sigue pareciendo un regalo muy bonito. Porque desde mi punto de vista, para poder escribirla ha tenido que hacer una mínima labor de investigación y creo que es de agradecer el tiempo invertido. Así que, aunque con algo de retraso, yo le agradezco el gesto desde este humilde blog. Y debo admitir que esta canción incrementó mi pena de no poder asistir al concierto.
miércoles, 3 de agosto de 2016
Chaparrones inesperados
Está claro que esta vida es como una noria de un parque de atracciones. A veces estás arriba, a veces abajo. La gran diferencia es que en un parque de atracciones somos nosotros los que elegimos a qué nos montanos y sabemos que el susto o el subidón de adrenalina durará unos segundos… En la vida eso no es así. Las circunstancias vienen cuando vienen, sin avisarte; y se van de la misma forma. El factor tiempo es el gran desconocido.
Lo que hay que tener siempre presente es que, al final, la tormenta pasa. Así que, como bien dice Rosana en esta canción “llegarás cuando vayas más allá del intento”. Pero de algo estoy segura: “Llegaremos a tiempo”.
Llegaremos a tiempo – Rosana
Lo que hay que tener siempre presente es que, al final, la tormenta pasa. Así que, como bien dice Rosana en esta canción “llegarás cuando vayas más allá del intento”. Pero de algo estoy segura: “Llegaremos a tiempo”.
Llegaremos a tiempo – Rosana
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