viernes, 12 de octubre de 2007

Un Día de la Hispanidad diferente

Un año ya… ¡Cómo pasa el tiempo!

Tal día como hoy, pero hace 365 días estaba recién llegada a San Salvador. En realidad, aterrizamos en el aeropuerto salvadoreño el día anterior por la tarde (aunque allí era muy de noche, puesto que a las 6 de la tarde ya empieza a oscurecer). Los chóferes que nos fueron a buscar nos comunicaron que en la oficina nos daban el día libre. Así que, los otros tres cooperantes y yo nos pusimos a investigar la ciudad. Le pedimos a un taxi que nos llevara al centro histórico y esa fue la única vez que pisé el mercado del Centro. Era inmenso. Y también te muestra la otra cara del país más rico de Centroamérica: la pobreza. Siento no tener fotos del ambiente… Pero es que no es muy recomendable sacar la cámara en ese lugar.

Allí también se celebraba el Día de la Hispanidad. Aunque, por lo general, tienen buena opinión de “sus conquistadores”, hay gente que no. Por eso, se iban a producir unas manifestaciones, a pesar de que el Gobierno salvadoreño tiene totalmente prohibida cualquier tipo de reivindicación que pueda alterar el orden del país. Prohibición que no sólo afecta a los locales, sino también a extranjeros. Si a estos últimos se les pilla en alguna, se exponen a la expulsión del país.

Nosotros nos fuimos antes de que comenzase la manifestación y la situación se pusiera más peligrosa, en busca del plato típico del país recomendado por excelencia. Pero nos fuimos a buscarlo a la zona pija, y allí no había. Por suerte, conocimos a unas chicas que nos llevaron a un barrio donde sí que pudimos comer pupusas. Barrio en el que, por suerte, no nos pasó nada y dejaba a la gente con los ojos como platos cada vez que se lo nombrábamos. Es lo que tiene ir con intrépidos aventureros. Yo no lo soy.

Para no perder la costumbre de la canción postera… Creo que la que mejor refleja mis nueve meses centroamericanos es Abriendo caminos. Ya que pude conocer San Salvador, Planes de renderos, Panchimalco, Ruta de las flores, Playas El Zonte, El Tunco, Salinitas y El Espino, Nejapa, Ruinas pipiles de Casa Blanca y San Andrés, Puerto Parada – Jiquilisco, Suchitoto (El Salvador), La Antigua y Panajachel (Guatemala), Managua (Nicaragua), Panamá City e islas San Blas (Panamá), Gracias (Honduras)… Y la estación de autobuses y aeropuerto de Costa Rica. Nunca había viajado tanto en mi vida pero ha merecido la pena porque como dice la canción elegida…

"Me llevaré las buenas luces que tiene la gente
que me iluminan la vida y me regalan mi suerte
”.

Abriendo caminos - Diego Torres y Juan Luis Guerra

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